
En el Pais de Nigeria en el Continente Africano se encuentra un Pueblo llamado Ogoni, donde Ken Activista y Luchador Ambiental inicio junto a otros ciudadanos del Pueblo Ogoni una lucha en contra de Violaciones de Derechos Humanos y Contaminacion Ambiental que la Empresa Shell Petrolera cometia cuando iniciaba la Extraccion de Petroleo en el Pueblo Ogoni en Nigeria. ¿Porque comparo los casos de Argentina y Nigeria? No en los hechos ya que fueron distintos si no en la terminacion del Proceso Judicial que si son iguales en ambos hubieron acuerdos extrajudiciales donde en ambos casos la Empresa Shell paga los daños pero advirtiendo en el Acuerdo que lo hacen como ayuda humanitaria. Pregunto ¿Una Empresa pagaria 15 millones de dolares a una familia como la de Ken solo por una ayuda humanitaria? O como ocurrio en Magdalena donde la Empresa tambien dijo de pagar pero que no se hacian cargo de los hechos que se les imputa, si no que pagan por una Ayuda tambien humanitaria. Aqui es donde los dos casos se parecen. ¿Entonces esta Empresa Multinacional actua en el Mundo siempre de la misma Manera?. Veamos la historia del Pueblo Ogoni
Dejamos el Alegato Completo de Ken Antes de ser Ejecutado
Todos estamos frente a la Historia. Soy un hombre de Paz, de ideas. Consternado por la denigrante Pobreza de mi Pueblo, que vive en una tierra plena de riquezas, afligido por la marginacion politica y el estrangulamiento economico, airado por la devastacion de su territorio, su patrimonio fundamental, deseoso de preservar su derecho a la vida y a vivir como es debido y resuelto a traer a este pais en su totalidad un sistema democratico justo y equitativo que proteja a todos y a cada uno de los grupos étnicos y nos otorgue a todos un derecho valido a la Civilizacion Humana, he dedicado mis recursos intelectuales y materiales, mi vida entera, a una causa que defiendo con total conviccion y de la cual nadie puede alejarme mediante chantajes o intimidaciones. No me cabe ninguna duda en relacion con el Exito final de mi causa, sin que importe los Juicios y las tribulaciones con quienes creemos en ella debamos enfrentar en el camino. Ni la Prision Ni la Muerte puede detener nuestra victoria definitiva.
Es Shell quien esta aqui en Juicio, y en tan buenas condiciones que la representa un Abogado del que se dice que cumple la mision de observador. Si, la Empresa ha eludido este juicio en particular, pero su dia llegara, indefectiblemente, y quizas las lecciones aprendidas aqui les resulte utiles, porque en mi mente no hay duda alguna de que la Guerra Ecologica que la Empresa ha emprendido en el Delta sera cuestionada tarde o temprano y los crimenes de esa guerra seran castigados. El crimen de la guerra sucia que la Empresa ha librado contra los Ogoni tambien sera castigado.
Tambien esta en Juicio la Nacion Nigeriana, sus autoridades actuales y quienes la asisten. Cualquier Naciona que pueda hacer a los Debiles y desventajados lo que la Nacion Nigeriana ha hecho a los Ogoni pierde sus pretesniones de Independencia y Libertad con respecto a las Influencias Externas. No soy de esos que Rehuyen la protesta contra la Injusticia y la Opresion con la excusa de que eso es lo que se espera de un regimen Militar. Los Militares no actuan solo. Son respaldados por una pandilla Politicos, Abogados, Jueces, Academicos y Empresarios, todos ellos ocultos tras la pretension de estar cumpliendo con su deber, hombres y mujeres demasiados miedosos para lavar la Orina de sus calzones. Todos, estamos en juicio mi Señor, pues con nuestras acciones hemos denigrado a nuestro Pais y hemos puesto en peligro el futuro de nuestros hijos. Cuando Suscribimos lo Subnormal y aceptamos una Ley para unos y otra para otros, cuando mentimos y engañamos descaradamente, cuando protegemos la injusticia y la Opresion, vaciamos nuestras aulas, denigramos nuestros hospitales, llenamos nuestros estomagos de hambre y elegimos hacernos esclavos de quienes dicen tener principios más altos, perseguir la verdad y honrar la Justicia, la libertad y el trabajo arduo. Yo predigo que esta escena sera representada una y otra vez por generaciones que aun no han nacido. Algunos ya se han asignado el papel de Villanos; Otros son las victimas tragicas; Otros tienen la posibilidad de redimirse. La Eleccion Esta en Manos de Cada Individuo.
Yo predigo que el enigma del Delta del Niger pronto tendra su desenlace. La orden del dia se establece en este Juicio. La posibilidad que prevalezcan los metodos pacifistas que he defendido depende de lo que decida el Opresor, de las señales que envíe al publico en espera. En mi inocencia de las falsas acusaciones que enfrento aquí, en mi profunda conviccion, hago un llamamiento al Pueblo Ogoni, a los pueblos del delta del Niger y a las minorias Étnicas oprimidas de Nigeria para que se pongan de pie ahora y luchen sin temor ni violencia por sus derechos. La Historia está de su lado. Dios esta de su lado. Porque el Sagrado Coran dice en la Sura 42, versiculo 41 : " Quienes, tratados injustamente, se defiendan,, no incurriran en reproche, pero Ala castigara al Opresor". El dia Llegará.
Caso Shell-Ogoni Nigeria
La Shell ha aceptado una resolución extrajudicial que le obliga a pagar 15,5 millones de dólares a las familias de los nueve activistas asesinados en Ogoni en 1995, pero Sokari Ekine y Firoze Manji sostienen que esta victoria no debe confundirse con justicia. Aunque los representantes de un movimiento emergente hayan logrado llevar a la multinacional al borde de un juicio, las preguntas sobre el Delta del Níger y las atrocidades de Shell al medio ambiente y las violaciones derechos humanos permanecen intactas, ya que la empresa no se hace responsable de estas acciones. Debemos seguir apoyando aún los numerosos juicios que tiene pendientes Shell, sostienen Ekine y Manji, y garantizar una amplia discusión que ayude a establecer una mayor justicia para la gente de Ogoni y todas las personas que sufren de explotación de multinacionales y del Gobierno, en Nigeria y más allá.
"Y cuando me iba, pensaba cómo la guerra había echado a perder mi ciudad Dukana, inutilizado a muchas personas y asesinado a muchas otras, entre ellas mi madre y mi esposa, Agnes, mi hermosa esposa, convirtiéndome en un leproso sin tierra ni hogar".
"Y yo estaba pensando cómo me enorgullecía de ser soza y llamarme a mí mismo Sozaboy. Pero ahora, si alguien dice cualquier cosa sobre la guerra, yo sólo corro, y corro, y corro… Créeme, sinceramente" – Ken Saro-Wiwa, Sozaboy.
Hace trece años, Ken Saro-Wiwa Jr. y las familias de los otros ocho hombres de Ogoni que habían sido asesinados por el Estado nigeriano en 1995, junto con otros dos ogonis, comenzaron tres demandas en contra de la Royal Dutch Petroleum, la Shell Petroleum Development Corporation (SPDC) y Brian Anderson, el ex director general de la CEPD. Los demandantes acusaban a Shell de abusos contra los derechos humanos de la gente de Ogoni, de armar al ejército nigeriano y de ser cómplices en el asesinato extrajudicial de los nueve activistas de Ogoni en 1995. El juicio contra Shell debía comenzar el 26 de mayo, pero después fue aplazado indefinidamente. El martes 9 de junio de 2009, nos enteramos de que Shell había resuelto el caso fuera de los tribunales por un importe de 15,5 millones de dólares, que incluía una contribución de $ 5 millones de fideicomiso para el pueblo de Ogoni. La resolución no acarrea admisión de responsabilidad del demandado. Si bien la resolución se ve como una victoria para los derechos humanos, plantea una serie de cuestiones preocupantes para la comunidades locales que se enfrentan a las multinacionales por violar derechos humanos y cometer delitos ambientales.
Es imposible separar las acciones de las multinacionales petroleras que operan en el delta del Níger de las acciones del Gobierno nigeriano en la región. La relación entre los dos, aunque compleja, se basa en el beneficio por encima de cualquier otra consideración. A cambio del petróleo extraído del Delta del Níger, las compañías petroleras, con el apoyo del Estado nigeriano, han dejado un desastre ecológico sin precedentes con la reducción de ciudades y pueblos enteros a escombros, causando la muerte por el fuego y la contaminación, y dejando atrás las armas de los militares de Nigeria. Shell y las otras empresas petroleras en la región tienen uno de los peores registros ambientales en el mundo. Esto incluye la contaminación del aire y el agua potable, la degradación de tierras agrícolas, los daños a la vida acuática, la perturbación de los sistemas de drenaje e incendios incontrolados, que han dejado muchos muertos, terribles quemaduras y ninguna atención médica. Las causas de los daños al medio ambiente son los derrames de petróleo de los oleoductos y estaciones de flujo -en muchos de los antiguos pueblos que atraviesa y delante de las casas de la gente- y la quema de gases, que produce emisiones tóxicas a la atmósfera.
El difunto profesor Claude Ake, quien murió en un accidente de avión en 1996, utilizó el término "la militarización del comercio" para describir la relación entre Shell y el gobierno militar de Nigeria. A lo que se refería era a la alianza de colaboración entre Shell y los militares en la planificación de la muerte de Ken Saro-Wiwa y los nueve activistas de Ogoni y miles de otros que han muerto desde 1990. Aunque Ake se refería a el gobierno militar del difunto Sani Abacha, poco ha cambiado desde 1995, a pesar de la llamada 'democracia'. Al contrario, se ha extendido más la violencia en el marco del gobierno de Olusegun Obasanjo y ahora de Umaru Yar'Adua, que bajo las dictaduras militares. Sólo hace un mes la Fuerza de Tarea Conjunta para el Delta del Níger (JTF, en sus siglas en inglés), de los militares de Nigeria, con el pretexto de la eliminación de los militantes que se supone que están escondidos en los arroyos, inició un violento ataque sostenido de castigos colectivos a las comunidades en la región, esta vez en el suroeste de las comunidades Warri. El número de muertos aún no se conoce, pero se estima entre cientos y miles, con unos 25.000 desplazados. Los jóvenes están particularmente en riesgo. Ellos son los que en el pasado han sido capturados por la JTF bajo el pretexto de que son militantes, cuando en realidad su único delito es ser jóvenes.
Es en este contexto que debemos valorar la solución acordada entre las familias de los nueve activistas de Ogoni y Shell. Las particularidades emocionales de los demandantes en este caso no se puede subestimar y en algún momento todos ellos deben ser capaces de reconstruir sus vidas y mirar hacia el futuro. Tampoco hay duda de que esta es una victoria en el sentido de que una multinacional ha estado al borde del juicio. No es poca la hazaña. Es representantivo de un movimiento emergente que ha demandado a las multinacionales a rendir cuentas por sus acciones. El caso se suma al precedente jurídico establecido por el juicio de Bowoto contra Chevron el año pasado (los demandantes perdieron el caso), y refuerza el hecho de que Estados Unidos y las empresas registradas que cometen atrocidades en el exterior pueden ir a juicio, incluso, aunque no se haga justicia en cada caso. Al mismo tiempo, tenemos que ser conscientes de que a pesar de los tribunales en Nigeria pidieran una indemnización de $ 1.5 mil millones contra Shell a favor de los aborígenes Ijaw del Estado de Bayelsa, que se ha negado a pagar hasta la fecha. Esto es claramente un reflejo del total desprecio y falta de respeto mostrado por las empresas multinacionales a las decisiones de los tribunales nigerianos.
Este caso fue interpuesto por los familiares de los nueve de Ogoni y no en nombre del pueblo de Ogoni. ¿Cuánto de esto es una victoria, y cuáles son las implicaciones para las otras leyes en contra de Shell y posiblemente otras empresas petroleras que operan en Nigeria? La suma de 15,5 millones de dólares, mientras que constituye una cantidad considerable para los demandantes, no es sino una gota en el océano del petróleo de Shell. Aunque legalmente el pago no incluye una admisión de culpabilidad por parte de Shell, hay algunos motivos para la celebración de los nueve de Ogoni, ya que el público en general puede sacar sus propias conclusiones en cuanto a la importancia de que Shell haya tenido que indemnizar a los familiares. Pero la resolución también envía el mensaje de que las empresas petroleras al parecer pueden comprar la impunidad por el precio de lo que se extrae de petróleo en un día en Ogoni, Ijaw o Itsekiri.
Si bien las familias de los nueve de Ogoni puede celebrar una victoria parcial y suspirar de alivio por el hecho de poner fin a años de ansiedad y trabajo duro para llevar el caso a los tribunales, es difícil no pensar que no seguirá habiendo un amargo sabor de las aguas contaminadas, los ríos envenenados, los gases nocivos, humos tóxicos y la destrucción de comunidades que viven bajo el estrés y la explotación – una carga que deben ser sufragadas por el pueblo de Ogoni durante décadas. La destrucción de sus comunidades y el medio ambiente ha de colgarse a las puertas de las empresas multinacionales como Shell y el Estado nigeriano.
Que Shell se se viera obligada a pagar -aunque sin un reconocimiento de culpa- es una especie de victoria. Pero debemos tener cuidado, con la euforia del momento, para no confundir la victoria con justicia. No es de justicia ni para las familias de los nueve de Ogoni ni para el pueblo de Ogoni. Esta lucha por la justicia, y la de llevar ante la justicia a quienes realizan esos crímenes, sigue siendo tarea diaria. Al igual que la lucha iniciada por el ogoni Ken Saro-Wiwa -que se convirtió en la inspiración para otras nacionalidades del Delta del Níger para exigir justicia y equidad a las compañías petroleras de Nigeria y al Estado- este juicio es también una fuente de inspiración para otros y, como tal, fue siempre más grande que sólo el caso de los demandantes. Hay que recordar que ahora la violencia militar y el abuso del medio ambiente siguen destruyendo la vida de las personas. La última pregunta es si Shell, Elf, Mobil y Chevron ahora estarán dispuestas a limpiar su desorden, o ¿simplemente las cosas siguen siendo los mismos?
Hay una serie de destacados casos pendientes contra Shell en Nigeria, incluida una demanda impuesta por el pueblo de Ogoni. Es poco probable que se le ofrezca margen a los tribunales, ya que debemos al pueblo de Ogoni que se haga justicia, y ver que se hace, asegurando una amplia discusión pública y apoyando sus luchas por la justicia
Fuente Sokari Ekine y Firozi Manji
Caso Shell Magdalena Argentina
Cinco millones y 400 mil litros según los datos oficiales, 6 millones y 750 mil según datos extraoficiales. Es la cantidad de hidrocarburos derramada en el Rio de la Plata en el 1999; seguramente uno de los desastres ambientales más graves sucedidos en agua dulce que la historia pueda recordar y que, aún hoy, sigue sembrando muerte.
Sin embargo, a distancia de más de diez años los responsables de ese drama ecológico no han pagado todavía su deuda con la justicia. Y el motivo de tanto atraso se dice pronto: detrás de esa desgracia parece estar un coloso de la industria energética, la Shell Capsa, que sigue impune a pesar de haber admitido su propia responsabilidad acerca del derrame de petroleo.
Esta triste historia empieza exáctamente el 15 de enero del 1999 con un choque entre dos naves –la Sea Paraná y la Estrella Pampeana- a lo largo del Rio de La Plata. Una de estas, la Estrella Pampeana, transporta hidrocarburos marca Shell, que después del impacto se derraman en el río tiñendo de negro, solo dos días después, la costa de Magdalena por treinta kilómetros.
Según sucesivas investigaciones, una de las causas del desastre ha sido una avería de los equipos de navegación de uno de los barcos, demasiado viejo e inadecuadao para ese tipo de transporte, la ausencia de un doble casco para evitar el vertido del crudo, la falta de equipos para recuperarlo en el agua y por último los trabajos insuficientes realizados para limpiar la costa.
La demanda sobre el caso ingresa el 27 de diciembre del año siguiente y al principio está a cargo del Dr. Julio Cesar Miralles y del Dr. Gustavo R. De Blanco, del Juzgado Federal de la Plata nº 4.
Son ellos los que se ocupan del expediente nº 31807, contra Bincaz Jose Luis y otros c/o Shell Capsa, que pasa de una oficina a la otra, pero que nadie parece que quiera abrirlo.
Efectivamente, desde entonces, el proceso principal está casi "paralizado", primero por "culpa" de una claúsula prevista por el Código Procesal de la Nación denominada "suspensión indeterminada de plazos", después porque el encargo pasa al Juzgado del Juez Federal nº 3 donde avanza con impresionante lentitud. Todo a ventaja de la Shell, que ve aplazarse el proceso en contra suyo mientras en esa costa el nivel de contaminación sigue aumentando.
Para comprender lo que significa todo esto para la salud del ambiente y de las personas que viven allí basta leer los datos que hablan de una cantidad en aumento de muertes misteriosas de niños y de adultos, de la propagación de anómalas afecciones a la vista y al oido, de enfermedades de la piel o del hígado. Además de la contaminación de la costa, inadvertida a primera vista, pero que sin embargo es invasora como un cancer.
"Un informe de un grupo de investigadores independientes que han analizado imágenes satelitales –declara el periodista Nicolás Maldonado- habla de serias alteraciones del ecosistema ribereño de la zona. Y otro estudio, encargado por los habitantes del lugar a un laboratorio privado, alerta a niveles elevados de contaminación por hidrocarburos del agua que abastece al pueblo". "Tenemos un análisis de laboratorio", añade a este propósito Mirta N. Oliver, abogada de muchas de las víctimas "que demuestra como la presencia de hidrocarburos es 800 veces superior al máximo permitido para aguas navegables. ¡Pero aquí hablamos de aguas de consumo!"
Después en Magdalena hay "heridas", como algunos las definen, que no se pueden ver desde el satélite: «Las de un pueblo dividido por incomprensiones», sigue diciendo Maldonado, porque algunos, después de haber esperado en vano la justicia durante diez años, han decidido aceptar una indemnización de la empresa Shell, poniendo fin al asunto. Mientras otros siguen luchando.
Hasta ahora la Shell ha resarcido a unas treinta personas, a cada una de las cuales ha dado 10 mil dólares, lo que no les ha servido a ellos y no ha resuelto el problema ambiental. Mientras son muchos, alrededor de 500, los que pretenden una suma de mil millones de pesos por daños y perjuicios dado que sostienen que el derrame no solo causó enormes pérdidas económicas y graves alteraciones en el medio ambiente ; sino también la muerte de varios habitantes. Entre ellos muchos jóvenes, en ese entonces menores de edad, algunos de ellos utilizados por la misma Shell para las tareas de limpieza del río después del accidente, pero no fueron avisados del peligro que corrían entrando en esas aguas sin ropas protectoras. Violando de esta manera, como denuncian sus abogados, "los derechos humanos y los derechos del Niño en forma indiscriminata, abusiva y reiterada".
La Shell, obviamente, niega las acusaciones y defiende a rajatabla las tareas de remediación ambiental emprendidas después del choque de los dos barcos, sosteniendo que desde hace tres años los parámetros de la presencia de hidrocarburos en la fauna, en la flora y en el agua se han vuelto normales. Una mentira según los ciudadanos argentinos de los que se hace portavoz Alejandro Meitin, miembro fundador de la Ong Ala Plástica. "Nosotros no queremos dinero –declara Meitin a los micrófonos de Maldonado- queremos simplemente que la Shell repare el daño que provocó. Sobran evidencias de que las tareas de remediación realizadas en el momento de los hechos no sirvieron de mucho». Como las que ha presentado Marcel Achkar, Master en Ciencias Ambientales de la Universidad de la República y autor de numerosas publicaciones sobre sustentabilidad de sistemas ambientales entre otros títulos. Su investigación se basa en imágenes satelitales previas y posteriores al desastre y confirma la vigencia de los daños. «Definitivamente, la alteración del ecosistema costero, debido a la magnitud del impacto no ha podido ser revertido en diez años" y son inmensos los daños provocados a la vegetación, en particular a los juncos que forman una propia y verdadera barrera en la costa. Y que cuando estaban sanos representaban uno de los principales recursos económicos para los habitantes de la zona, muchos de los cuales vivían precisamente de la cosecha y venta de estas plantas. Se llaman «junqueros» y hoy no son más de treinta. «Lo que una vez se recogía en tres horas, explica uno de ellos, Luis Verseci, hoy se recoge, si todo va bien, en una semana». Porque después del accidente «se han echado a perder cientos de hectareas de junco y es necesario caminar mucho para encontrarlo de buena cualidad». Se lamenta diciendo: «Si antes las plantas tenían hasta tres metros de altura, hoy apenas pasan el metro y se secan en las puntas». Por este motivo, uno de los más jóvenes entre ellos, el menor Luis Pedro Pucheta, el 8 de enero del 2004 decidió quitarse la vida. Cayó en una profunda depresión por haber perdido su trabajo y se sentía atenazado por la angustia de un proceso que parecía haberse quedado paralizado por demasiados años.
No obstante las tentativas de los padres, el suicidio del joven no ha sido admitido como nuevo elemento de prueba en el proceso, así como muchos otros expedientes, informes y denuncias de todo tipo han sido ignorados.
Alejandro Meitin se siente irritado. "Ha llegado el momento de hacer algo –dice. En todos estos años la Shell no ha hecho nada más que recurrir a artilugios legales para dilatar los tiempos del proceso".
Pero para comprender porque, concretamente, no se ha llegado a ningún resultado efectivo, basta dar una ojeada a los nombres de los jueces que se han ocupado del caso. A partir del juez federal Ricardo Ferrer, que renunció a su cargo, para evitar ir a juicio y tener que aportar prueba que desvirtuaran la acusación en su contra, porque fue acusado de recibir coimas por TN Sports o por Julio Miralles, también con problemas con la justicia. El Juez Miralles renunció para evadir tener que rendir cuentas en un juicio político.
Fuente Monica Centofante
Vemos dos Casos en distintos Paises con una misma Empresa, Shell Petrolera que termina con violaciones de Derechos Humanos y Contaminacion Ambiental y Terminan con dos Acuerdos Extrajudiciales con diferente monto en los Acuerdos en el caso Ogoni 16 Millones de Dolares(Dinero destinado al a la Familia de Ken Daño Individual) y en el Caso Magdalena 9 millones y medio (Dinero destinado a la restauracion del Ambiente). Pero en ambos casos la Empresa dice que lo hacen por Ayuda Humanitaria y no se hace cargo de los hechos. Jueces en ambos casos actuan igual. Dejamos el Acuerdo al que arribo Shell y la Intendencia de Magdalena donde antes de llegar a un acuerdo hubo un Plebisicito no tan claro a mi modo de ver.